lunes, 20 de agosto de 2012
COMUNICADOS
-¿Cómo me dijo que era su nombre?
-No se lo he dicho.
-Y, ¿por qué no me lo dice?
-¿Para qué quiere saberlo?
-Pues, para poder llamarlo.
-Puede usted llamarme por su nombre.
-¿El mío?
-¡Claro!
-Y, ¿cómo?
-A ver, dígame su nombre.
-¿Para qué quiere saberlo?
-Para que pueda usted llamarme.
-Y, ¿para qué voy a querer llamarlo yo a usted?
-Eso me pregunto yo.
-Y, si usted es quien se lo pregunta, ¿por qué he de contestar yo?
-Porque es usted quien me llamó.
-Yo nunca lo he llamado aún.
-Y, ¿por qué no lo hace?
-Porque no sé como hacerlo.
-Entonces no lo haga.
-Eso haré, entonces.
-Estamos de acuerdo.
-¡Que tenga usted un buen día!
-¡Usted también!
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